En la mediación, los profesionales acompañan a las partes en su camino hacia la resolución del conflicto. El mediador escucha la historia que cada una trae, identifica los momentos que generan mayor tensión, los patrones que se repiten y las pequeñas aperturas que permiten avanzar en el diálogo y recordar que, en algún momento, la relación funcionó. A través de preguntas que invitan a la reflexión, ayuda a las partes a revisar su visión del conflicto y a construir una narrativa alternativa que facilite comprender el punto de vista del otro.
Precisamente por esta atención al detalle y al análisis de todos los elementos que rodean al conflicto, la comediación se recomienda como una forma de perfeccionamiento de la práctica mediadora. Con dos mediadores, cada uno puede focalizarse en distintos aspectos del proceso y detectar matices que el otro podría pasar por alto.
Además, la comediación permite preparar mejor el terreno antes de cada sesión y reflexionar después sobre lo ocurrido, abordando el conflicto de forma más exhaustiva y desde perspectivas complementarias. De este modo, los mediadores evitan caer en sesgos individuales, se apoyan mutuamente y aseguran que todas las dimensiones del conflicto reciben la atención necesaria.